La glucosa es utilizada por el organismo como fuente de energía. Penetra en la mayoría de las células mediante difusión facilitada, siendo utilizada posteriormente para producir energía (mediante
la glucólisis anaerobia u oxidación), o bien puede almacenarse en forma de glucógeno (el hígado y en el músculo) mediante glucogénesis.
La glucosa, además, entra a formar parte en otras reacciones orgánicas, para convertirse en grasa y almacenarse en el tejido adiposo.
La oxidación completa de una molécula-gramo de glucosa produce 686.000 calorías. Cuando la glucosa está en exceso se elimina por vía renal.
Cuando la concentración en sangre es normal, se filtra a través de los túbulos renales, pero es reabsorbida casi por completo, de manera que su concentración en la orina baja hasta cero.
La administración por vía endovenosa de soluciones hipertónicas evita, asimismo, el acumulo de cuerpos cetónicos en situaciones de hipoglucemia, en las que el animal moviliza los ácidos grasos libres y el glicerol desde los depósitos grasos corporales.




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